El estudio del artista en la era digital

El estudio de un artista se suele plasmar en el imaginario colectivo como un lugar desordenado, capaz de suscitar impresiones y sensaciones sugerentes, orquestadas por un conjunto de herramientas, pinturas, pigmentos, pinceles, trapos y olor a disolvente, característicos de los tradicionales artistas plásticos. Sin embargo, la imagen está siendo paulatinamente sustituida por la de un espacio, igual de sugerente, pero por derroteros totalmente diferentes. ¿Qué sensaciones se experimentan al entrar en el estudio de un artista que trabaja con las nuevas tecnologías? Sin duda, una fascinación espeluznante y no sólo por la energía estática de los aparatos que pone los pelos de punta, sino porque se trabaja con lo intangible y lo inestable, con conceptos y soportes nuevos, que cambian las reglas del juego del arte. El estudio de los artistas que trabajan con tecnología, en este momento de la era digital, es un espacio donde lo físico se combina con lo virtual para crear una nueva realidad híbrida, que se plasma en el Internet de las cosas.

“En la actualidad el estudio de un artista no está definido por paredes; hay nuevos espacios, a menudo virtuales, donde el creador estudia, desarrolla y concreta sus obras. Si bien el ‘objeto de estudio‘ del artista no necesariamente ha cambiado, los avances tecnológicos han modificado su contexto de creación y las herramientas a las que recurre para la construcción de imágenes que sean reflejo del tiempo en que vive”, explica Juan Rey, un artista plástico y docente argentino que vive y trabaja en Buenos Aires.

El Estudio detalle

Las palabras nos sirven de introducción para su instalación interactiva, El Estudio, un espacio sumido en la penumbra, donde el visitante encuentra una serie de objetos, herramientas que remiten al trabajo de alguien. Todo se mantiene estático hasta que el visitante se detiene frente a un determinado cuadro, entonces se activan diversos mecanismos y éste ve aparecer su rostro proyectado sobre un trozo de papel, junto a una pompa de jabón ensartada en un brazo mecánico.


El cuadro es una gran placa de circuito impreso (PCB). Una parte de la superficie de esta placa está pulida hasta formar un espejo, donde el visitante puede ver su reflejo. La placa está controlada por un sistema Arduino que detecta la presencia del visitante y activa el brazo mecánico cuyo movimiento, además de producir una burbujas de jabón, dispara una cámara oculta dentro de una pequeña casa para pájaros. La cámara toma una fotografía del reflejo del visitante y las burbujas, algo así como una memoria del espectador o vanitas, impresa sobre un pequeño trozo de papel.

El Estudio de Juan Rey“La palabra vanitas (en latín, vanidad) designa una categoría particular de naturaleza muerta. Hace referencia a un género practicado en el Barroco, especialmente en Holanda. Vanitas hace alusión a un memento mori proponiendo una reflexión acerca de la relatividad del género humano sujeto al paso del tiempo y la muerte”, explica Rey.

“Construida acorde a la filosofía del conocimiento libre, esta nueva vanitas está programada para interactuar con el visitante”, continúa el artista. El Estudio es una instalación poética que mezcla una herramienta tradicional como la fotografía con recursos propios de las nuevas tecnologías, para crear una galería de memorias de todos los que han pasado por este espacio. La imagen del último visitante queda proyectada en el papel hasta que alguien vuelve a entrar en El Estudio.
La obra, que integra herramientas digitales en objetos con aire retro, hechos en madera y con técnicas artesanales, es un ejemplo más de una estética retrotech que se va difundiendo en el continente sur americano. En los últimos años hemos encontrado cada vez más artistas mexicanos y argentinos que mezclan los circuitos electrónicos con los tradicionales objetos de artesanía, que van inexorablemente desapareciendo de nuestras casas.

“La obra plantea una reflexión sobre el estudio como lugar físico y abre interrogantes sobre el estudio, entendido como el empeño que ponen las personas en comprender algo. Ese esfuerzo por comprender es el primer paso para alcanzar un conocimiento que, si se comparte, trasciende los límites orgánicos de la vida”, añade el artista.

El Estudio, una de las creaciones más recientes de Juan Rey, fue producido en el marco del Laboratorio de Producción, la convocatoria anual que realiza el Centro Cultural de España en Buenos Aires (CCEBA) y se presentó en el MediaLab del Centro Cultural de España. La semana pasada el artista presentó un nuevo trabajo titulado Circuito para FASE, Encuentro de Arte y Tecnología en el Centro Cultural Recoleta de Buenos Aires.

Aprender del Camarada Lei Feng de Juan ReyOtra obra que como Circuito continua su línea de trabajo de gran formato sobre placas de circuito impreso es Aprender del Camarada Lei Feng, que se expone desde ayer en el 404 Festival, un interesante un evento dedicado al arte electrónico, que se celebra anualmente en la ciudad de Rosario, desde 2004.

Lei Feng fue un soldado del Ejército Popular de Liberación de la República Popular China que murió a los 22 años golpeado por un poste telefónico mientras trabajaba. En 1963, Mao Zedong lanza oficialmente la campaña Aprendamos del Camarada Lei Feng, diseñada alrededor de la figura de Lei Feng, con el objetivo de convertirle en un icono popular. Sin embargo Lei Feng a la Revolución Cultural sólo aportó las imágenes ya que de sus prédicas se encargaron los servicios de propaganda del Partido Comunista Chino”, explica Rey.

En la instalación Aprender del Camarada Lei Feng, Rey convierte el rostro del desafortunado soldado en una enorme máquina expendedora, de modo que de su boca salen unos papelitos, muy parecidos a tickets o comprobantes de compra. En cada papelito se puede leer un breve texto sobre Lei Feng, que el artista y disidente chino Ai Weiwei publicó en su cuenta de Twitter.


”Hoy, el Partido Comunista Chino opera fuertemente para limitar, entre otras actividades, el acceso y la distribución de contenidos vía web a todos los usuarios dentro de su territorio. Pero la web plantea un nuevo desafío para el concepto de Soberanía. Este territorio virtual se constituyó como un amplio campo de acción para muchos artistas. Ai Weiwei es un reconocido artista plástico y disidente del sistema político chino actual. Es el artista contemporáneo chino que más atención internacional ha conseguido hasta el momento utilizando la red como herramienta. La demolición del estudio de Ai Weiwei por parte del gobierno chino muestra como la represión actúa con toda su capacidad de control en el plano físico, pero deja en evidencia su incapacidad para controlar totalmente la información que se distribuye en la red. Gracias al estado de confusión que aún genera la irrupción de Internet en los sistemas de control y censura es posible que Lei Feng pueda contarnos algo que a ellos todavía se les escapa”, concluye Juan Rey para definir el contexto en que ha desarrollado su obra.

Texto original de: “El Arte en la Edad del Silicio” Blogs – EL PAÍS de Roberta Bosco y Stefano Caldana.

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