La pintura como acción / La acción como pintura

Guest BloggerAlba Baeza Martínez (Barcelonés)

La Fundació Joan Miró acoge la exposición “¡Explosión! El legado de Jackson Pollock”, procedente del Moderna Museet de Estocolmo. La muestra explora la influencia del expresionismo abstracto y de la action painting (pintura de acción) en el arte contemporáneo.

Jackson Pollock. “Painting (Silver over Black, White, Yellow and Red)” (1948)

El clima de devastación que dejó tras de sí la II Guerra Mundial suscitó cuestionamientos radicales de las bases sobre las que se asentaba la civilización occidental, y estos cuestionamientos se vieron reflejados en las formas de producción cultural. El ataque a las convenciones sobre las que se asentaba el arte produjo una serie transformaciones que se iniciaron en la pintura y que continuarían desarrollándose a través de prácticas que se acercaban al teatro, como la performance o el happening, en las que la acción y el proceso de creación de la obra eran tan importantes como el objeto en sí.

Al colocar la tela en posición horizontal y pasearse a su alrededor dejando gotear la pintura sobre ella, Jackson Pollock introdujo el azar en la composición y abrió una vía a otros gestos renovadores, como el de Niki de Saint Phalle, que disparaba contra sus pinturas como ejercicio poético de creación a través de la destrucción.

Niki de St Phalle. “Tableau Tir” (1961). “No hay gran diferencia entre construir y destruir. Intento crear poesía a través de la destrucción y creo que es algo muy bonito.”

La pintura era tratada como materia, hasta el extremo de que artistas como Lynda Benglis trabajaban directamente sobre la superficie del suelo, eliminando la mediación del soporte de lienzo.

“Lynda Benglis painting a floor with 40 gallons of bright latex and pigments at the University of Rhode Island” (1969)

Durante las prolíficas décadas de 1950 y 1960, el foco de atención se desplazó de la obra acabada hacia los procesos de creación, generando instalaciones, performances y environments, como el campo de neumáticos Yard (Patio), de Allan Kaprow –cuyo ensayo “El legado de Jackson Pollock”, de 1956, da título de la exposición–. A menudo la acción performativa se realizaba en público y se buscaba la participación de los espectadores. El carácter efímero de esas acciones se traduce en que lo que queda de la mayoría de ellas son fotografías, videos y grabaciones que las documentan.

Allan Kaprow en Patio (1961). “La línea entre el happening y la vida cotidiana debería mantenerse tan fluida y tal vez tan borrosa como sea posible.”

En Japón, el grupo artístico Gutai –que significa ‘concreto’–, en activo entre 1954 y 1972, llevó a cabo experiencias similares. Sus planteamientos conceptuales atrajeron el interés de la vanguardia artística occidental hacia la periferia y mostraron como las inquietudes existenciales y artísticas corrían por cauces paralelos en Oriente y Occidente. Los miembros de Gutai organizaron exposiciones al aire libre y realizaron acciones como pintar con los pies colgando de cuerdas sobre la tela (Kazuo Shiraga) o atravesar la superficie del lienzo dando un salto y creando un pasaje (Saburo Murakami).

Saburo Murakami. Tsuka (Passage) (1956)

Aunque el eje principal de la exposición se centra en las décadas de 1950 y 1960, también puede verse el legado de esas prácticas en las décadas posteriores. La selección de obras abarca artistas y movimientos como John Cage y el grupo Fluxus o Herman Nitsch y el accionismo vienés –que incluyeron la sangre como material pictórico-, y reúne significativas filmaciones de acciones de Bruce Nauman, John Baldessari, Paul MacCarthy o Ana Mendieta. La influencia de la pintura como performance y de la performance como pintura alcanza también la obra de artistas más recientes, como la Janine Antoni, que en “Loving Care” pinta el suelo con tinte de pelo utilizando su cabellera como pincel, convirtiendo las acciones cotidianas en procesos pictóricos o escultóricos y dando a la mujer un papel primordial en la creación artística, de la que mayoritariamente había estado excluida.

Janine Antoni. Loving Care (1992)

En la exposición de la Fundación Miró no se incluyen algunos de los artistas contemporáneos que figuraban en la muestra de Estocolmo –como Rivane Neuenschwander, Maja Bajevic, Adel Abdessemed o el catalán Ignasi Aballí–. A pesar de esta significativa pérdida, la exposición barcelonesa constituye una cuidada selección, que pone más el acento en lo histórico que en el presente.

Guest BloggerAlba Baeza Martínez (Barcelonés)

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