Entrevista a Juan de Sande

Conocí las fotografías de Juan de Sande en directo en la primera edición de MadridFoto (2009) y lo cierto es que sus arquitecturas crearon en mi una inquietud que me hizo no perder su pista. Hace poco más de un mes tuve la suerte de conocerle personalmente y ver como trabaja grabando nuestro vídeo “En el Taller de Juan de Sande”. Hoy os muestro su entrevista…

¿Cuáles fueron tus inicios en el mundo del arte?

JdeS -Mi interés en el arte nace en la adolescencia. La pintura y la música ocupaban entonces casi todo mi tiempo. Recuerdo las visitas a la fundación Juan March, donde creo que vi en directo mi primer Picasso, el primer Matisse o la obra de Kurt Schwitters, que me impresionó especialmente. Mi padre me enseñó a pintar al óleo y cómo manejar una cámara fotográfica. En aquel momento mi máximo interés era la pintura y la música, pintaba cuadros malísimos y recibía clases de guitarra, violín… pero duraban poco, cuando suspendía alguna asignatura las clases de música cesaban; eran un premio por buenas notas, lógico, no podía descuidar las matemáticas o el latín.

Siempre he querido pintar, pero la vida me ha llevado por otros caminos, al final el medio en el que mejor me manejo ha sido la fotografía, curiosamente ha sido el único en el que he podido saber qué hacer. Cuando tenía unos 30 años comencé a hacer cine, cortometrajes, experimentos… mi gran problema era que no tenía ninguna historia que contar y el cine puramente experimental me parecía un auténtico tostón a la larga. Eso no me ocurre con la fotografía, ni con la escultura, medio que utilizo tímidamente desde hace pocos años.

Para resumir, desde los 15 años me dedico a pintar y termino mis estudios en el colegio. Mientras estudio Derecho, me sigo dedicando fundamentalmente a la pintura, comienzo a trastear seriamente con la fotografía. Me dedico a trabajar en una multinacional, en nada relacionado con el arte, por motivos puramente económicos. A los veintiocho años comienzo a hacer alguno encargos como realizador. Nunca dejo en este periodo de tiempo de dedicar gran parte de mis esfuerzos, más bien intelectuales, a la pintura y la fotografía, con pobres resultados.

Realizo, a los 32 años, mi primera exposición de fotografía. Desde entonces me dedico profesionalmente al mundo del arte, lo que no significa que pueda vivir de ello, no creo que ni el lugar donde vivo, ni el tiempo al que pertenezco sean especialmente propicios para que eso ocurra, al menos en mi caso, que no es ejemplar.

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¿Qué te aporta la fotografía y qué crees que aportas tu a ella?

JdeS -Qué me aporta es fácil, un medio, un lenguaje que se adapta muy bien a mis ideas, a mi manera de hacer. Con ningún otro medio he podido trabajar así, pasar de la concepción de una serie de imágenes a su realización, que es lo complicado. No es difícil tener ideas, cada día conozco personas que tienen muchas ideas, casi ningún día conozco personas que realizan las ideas que tienen, aunque sean malas. En realidad yo no sé hasta que comienzo su realización si las ideas que tengo son malas o buenas, creo que el proceso de materialización es muy importante, ese esfuerzo por concretar una idea, en mi caso, de manera plástica, es definitivo. Qué amable es para la propia vanidad el etéreo mundo de las ideas, donde todo es simplemente genial, y aburrido hasta la nausea.

¿Qué aporto yo a la fotografía? No sé, espero que algo más que un buen puñado de imágenes. Ya hay demasiadas imágenes poco interesantes.

¿Digital o analógico?

JdeS -Analógico, pero no de manera talibán. Algún día daré el salto a lo digital, por el momento sigo como siempre, cámaras de medio y gran formato, negativo color y blanco y negro. Las cámaras digitales que he probado no me gustan, y las que podrían gustarme, escapan a mi presupuesto. Por otro lado soy un gran admirador de las cámaras analógicas, son unas obras de ingeniería maravillosas, por no hablar de las ópticas, que delicia! Hace no mucho compré de segunda mano una Linhof 617, una cámara de formato panorámico, es un objeto increíble y realiza unas fotografías de una gran calidad, aun estoy adaptando mi cerebro a este nuevo formato, que me parece muy cinematográfico.

Además de tu trabajo fotográfico, que es más conocido, también realizas esculturas. ¿Desde cuándo?

JdeS -Hace cuatro años que tengo estudio, antes no había tenido necesidad, casi todas mis fotografías estaban hechas en exteriores.

Desde que tengo este espacio mi trabajo ha ido cambiando lentamente. He comenzado a hacer bastante trabajo de estudio y poco a poco la escultura ha ido apareciendo. Primero de manera más lateral, para descansar de la fotografía, y luego de manera más seria, creo que complementa muy bien mi trabajo fotográfico. No creo que sean dos medios excluyentes, más bien lo contrario, por lo menos en mi caso.

En el caso de las pequeñas esculturas inspiradas en cascotes y escombros, se parecen mucho a las fotografías de “punto de vista imposible”. Recojo trozos de ladrillo, hormigón…. (¡Ay! Diógenes), los reproduzco en escayola dental, un tipo de escayola especialmente dura y resistente. Monto diferentes piezas y el resultado lo pinto al óleo de manera que parezcan escombros y cascotes originales. Es curioso, de pequeño, jamás conseguí terminar de pintar ninguna maqueta, ahora paso semanas con pinceles de un pelo, dando matices a unas reproducciones en escayola de cosas absolutamente inútiles.

Las otras esculturas en las que estoy trabajando son unos estudios de movimiento, en pequeño formato. Tienen que ver con una serie de fotos de estudio titulada “Algunos movimientos del todo innecesarios”.

Creo que voy aprendiendo poco a poco, cada vez me desenvuelvo mejor, aunque creo que los autodidactas siempre nos sentimos un poco intrusos e inseguros, me ocurre incluso con la fotografía. Después de un montón de años de profesión, siempre aparece un cantamañanas que trata de darte alguna lección, con la excusa de haber estudiado alguna cosa en el extranjero, son esos que preferirían ser torturados antes que decir un halago. también este tipo humano suele tratar de comunicarte, sujetándote por el codo, que tu obra le recuerda demasiado a un montón de otros autores, por supuesto, de más merito que tú. Esto último es broma, pero no del todo.

Tus fotografías desprenden un halo de soledad, pero de una forma u otra el individuo está presente con sus artilugios en bodegones, iluminando el paisaje, con sus construcciones arquitectónicas…

JdeS -Me parece muy difícil introducir la figura en mis fotografías, siempre que lo intento me parece anecdótico, sin demasiado interés, no sé por qué he pensado en Poussin mientras escribo esta frase, me gusta muchísimo Poussin. Me gustaría trabajar con el retrato, hay tantas obras en la historia del arte que admiro mucho que son retratos, pero en realidad me parece muy difícil hacer algo que no sea repetición de lo ya conocido. Cada poco tiempo pienso en cómo abordar el retrato, aun no he encontrado la solución, ya veremos en el futuro, os mantendré al tanto.

Háblanos de tus fotografías de naturalezas nocturnas iluminadas artificialmente.

JdeS -Esa serie se titula “En sombra, en nada”, parte del último verso del conocido soneto de Góngora, finales del siglo XVI, interesante momento en la historia del arte, el inicio del barroco.

Esta serie parte de la idea de trabajar en lugares apartados en la naturaleza, sin contaminación lumínica alguna, en plena noche y ver un paisaje como nunca podremos verlo. Tratar de trabajar con pocos medios (no me gustan las grandes producciones, hay algo que me molesta en ellas, algo de despilfarrro que me irrita, será seguramente por que nunca he tenido acceso a ellas) como en un estudio pero en pleno campo. Tardé mucho, cerca de un año de trabajo, en dar con la manera. Al final lo hice con esos focos alimentados con baterías de plomo que se utilizaban hasta hace poco en las cámaras de video (igual se siguen utilizando ahora, hablo como si fuera un abuelo). Como lo que quería era iluminar el cuadro de manera que las sombras fueran contradictorias, o mejor aún, anulando las sombras para empastar el volumen, utilizar una luz artificial pero escondiendo el truco, no me servía colocar focos en algunos lugares y listo. Lo resolví de la manera más complicada y pesada, recorrer el paisaje durante horas, entre 3 y 5 horas en algunos casos, iluminando desde todos los ángulos que me fuera posible. Acompañado habitualmente por mi mujer, mi mejor ayudante y mi crítico más acertado, colocábamos la cámara (Linhof Master technika 45) al atardecer, para poder componer el cuadro, y una vez que la noche era cerrada, Silvia junto al visor para avisarme cuando me salía de cuadro, y yo agotando baterías (cada batería dura una media hora) mientras trabajaba en la iluminación . El resultado de este trabajo siempre ha sido una sorpresa, no ha fracasado pero la idea del fracaso siempre ronda mi trabajo, como la de la falta de necesidad, lo innecesario, últimamente titularía todo como innecesario; ya lo he hecho con una serie, unas fotografías de estudio: “Algunos movimientos del todo innecesarios”, la he nombrado anteriormente.

Juan de Sande

Podríamos decir que los focos son utilizados como un pincel para “pintar” el paisaje

JdeS -Es una expresión que se ha utilizado mucho para definir esta manera de iluminar, nada nuevo, ya se empleaba en el siglo XIX. Prefiero hablar de iluminación, yo no pinto nada con luz, cuando pinto lo hago al óleo, que es la técnica que más o menos manejo, desgraciadamente no lo hago demasiado bien, ya me gustaría.

¿Cómo consigues que perspectivas y puntos de vista imposibles formen un todo ordenado y creíble en tus imágenes de arquitecturas?

JdeS -Es algo muy laborioso, en postproducción, con Photoshop (¡qué herramienta!), voy corrigiendo y uniendo todas las fotografías que componen la imagen final, que es casi como un alzado de arquitectura. Eso me gusta, que la imagen resultante sea como un estudio previo del edificio, más tratándose de edificios en abandono, casi ruinas, me recuerda a Albert Speer.

La idea nació de la imposibilidad física de realizar el retrato de una fachada en su totalidad desde un punto de vista cercano, el que me parecía más potente, comencé a hacer todas las fotografías necesarias, 9, 20, 50 70 fragmentos que luego unía en postproducción sin que se notaran las costuras. De ahí pasé a unir fragmentos disparados desde diferentes puntos de vista, casi como los cubistas en su primer momento analítico, pero sin que se notase la unión, en una segunda mirada más detallada se ven en algunas de las imágenes fugas contradictorias, fondos que no terminan de cuadrar… Sigo con estas fotos, no sé donde terminarán. Ahora estoy haciendo blanco y negro, sujetos más anodinos, que no llaman en absoluto la atención, buscando ciertos ritmos en la composición. La música sigue siendo muy importante en mi vida y en mi trabajo.

Decorados, iluminación, trampantojos… ¿en el mundo representado por Juan de Sande todo es un engaño?

JdeS -Más que engaño prefiero pensar que es interpretación de la realidad. Es verdad que no puedo disparar una fotografía y ya está, supongo que es la necesidad de “voluntad de forma”. Al inicio de mi carrera profesional trataba de trabajar con las ideas de memoria, percepción, cómo conocemos de manera fragmentaria y recordamos uniendo los fragmentos conocidos,¡. Así, en el caso de las fachadas de edificios en ruinas, podía recorrer con la mirada la arquitectura, como en un movimiento panorámico de cine y recordar la totalidad; quizá todo esto sean especulaciones, pero me ha servido como método de trabajo para conseguir ciertos resultados plásticos. Aún hoy la fotografía, a pesar de todas las mentiras que se pueden realizar con photoshop, sigue teniendo cierta fama de veraz, de apego a la realidad; y mi trabajo también, a pesar de la postproducción, está muy apegado a la realidad, fantasía es una palabra que no uso.

Me gustan mucho autores que trabajan de manera tradicional, Walker Evans, August Sander, Robert Adams, por nombrar a alguno vivo. Me comparan mucho con la escuela de Dusseldorf, no creo que sea estrictamente así, el matrimonio Becher debe mucho de su forma de hacer a autores como Walker Evans o a los pertenecientes a la Nueva Objetividad. La frontalidad y la frialdad no son exclusiva de la escuela de Dusseldorf.

Juan de Sande

¿Una reflexión sobre imagen y artificio?

Artificio, según la RAE:
1. m. Arte, primor, ingenio o habilidad con que está hecho algo.
2. m. Predominio de la elaboración artística sobre la naturalidad.
3. m. artefacto (máquina, aparato).
4. m. Disimulo, cautela, doblez.

Me quedo con la segunda acepción.

“Algo sublime y familiar, que cada cual sienta la tentación de creer que lo habría descubierto fácilmente por si mismo, aunque pocos sean capaces de descubrirlo” Fénelon. Este es el objetivo, que todo parezca fácil y natural, aunque detrás haya meses o años de trabajo, qué fáciles parecen las obras de Picasso, Matisse, Stephen Shore, Donald Judd, Max Beckmann, Tony Smith, Robert Adams, qué sencilla “La noche del cazador”, “Ordet”, qué lenguaje mas fresco el de “El guardián entre el centeno”, cuánta emoción en la conversación entre Tonio y Lizaveta.

¿Cuándo volveremos a disfrutar de tu obra en directo en alguna exposición o feria?

JdeS-  Hasta el 20 de enero expongo individualmente en la galería Travesía Cuatro, de Madrid. Un trabajo nuevo, son imágenes poco frecuentes en mi, quizá una nueva línea de trabajo, tiene que ver mucho con una serie que realicé hace unos años con cartones y con mi trabajo en escultura.

Para terminar, ¿qué significado tiene el arte para ti?

JdeS -Casi no pienso en otra cosa desde los 15 años, así que será una obsesión.

No sólo las artes plásticas, música, literatura, danza, teatro, cine, arquitectura, todo me gusta mucho o me disgusta mucho. No tengo ningún problema en irme de una sala de teatro, aunque esté en primera fila, si la obra no tiene ningún interés para mí, pese a quedar como un maleducado, o de abandonar la lectura de una novela si me parece mala. Sin embargo, si la obra de teatro me gusta soy capaz de ir siete días seguidos, y mirar con auténtico odio al que se le ocurra hablar durante la representación. Una obsesión, como ya he dicho, una pena, pobre muchacho…

Un placer charlas contigo Juan, nos vemos pronto.

Texto original de “PAC Plantaforma de Arte Contemporáneo

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