Arte emergente y casitas en miniatura

Una de mis películas favoritas empieza con una casa voladora de Tejas y con una chica calzada con brillantes zapatos rojos que echa de menos a sus tíos granjeros.
Me atraen irracionalmente las casitas, lo confieso, y parece ser que no soy la única con esta debilidad. Durante el último año no he podido evitar fijarme el ello, y parece ser que el arte emergente tiene una especie de affaire con las casitas en miniatura (que bien podrían ser esas casas voladoras tejanas).

Casas voladoras, recreaciones detallistas a lo “casa de muñecas”, amasijos de muebles y trastos que remiten al carrito de los homeless, artilugios mecanizados que te transportan al rincón infantil debajo de la mesa del cuarto de coser, casas en árboles, tiendas de campaña principescas entre escritorios, todo vale a algunos artistas para reflexionar sobre este bien que actualmente genera tanta polémica: la casa.

Thomas_Doyle

Thomas Doyle, Varios trabajos de la serie “Distillations” (2004). Fotografía de Martino Margheri.

Thomas Doyle (Michigan, 1976)

La casa fue la piedra angular de la cultura americana de la sociedad del bienestar y, para este joven artista, el motivo principal de su trabajo. A través de unas perfectas pero siniestras recreaciones escultóricas a pequeña escala de las ya clásicas casas adosadas americanas, Doyle denuncia la precariedad que se esconde detrás de la tan codiciada lar. A menudo protegidas por urnas de cristal – hecho que las eleva de algún modo a objetos de lujo -, el espectador puede aproximarse a las casas de Doyle como un “ojo que todo lo ve”, escrutando a las familias que siguen con su vida rutinaria sin darse cuenta que todo a su alrededor está apunto de derrumbarse. Se trata, ni más ni menos, de una clara metáfora de la precaria situación que ha acarreado esa obsesión por equiparar la propiedad inmobiliaria con la “familia feliz”.

Brock Davis (Minneapolis)

Este diseñador y director creativo estadounidense ha hecho de la creatividad un pilar para su vida y, más allá de sus trabajos publicitarios, destacan sus esculturas efímeras realizadas con comida. Entre las obras-comida de Davis encontré una casita del árbol construida en un brocoli en la que, más que una actitud crítica, se desprende un halo de juego que invita al adulto a recuperar la ilusión infantil de pensar que “en mi casa del árbol el tiempo se detiene y nada puede ir mal”. No podréis negarme que al verla uno se ve inevitablemente empujado a sonreír.

Brock Davis, "Brocoli House" (2011) · Andrea Canepa "To live as if it was possible to recover certainity" (2012)

Brock Davis, “Brocoli House” (2011) · Andrea Canepa “To live as if it was possible to recover certainity” (2012)

Andrea Canepa (Lima, 1980)

La obsesión de esta peruana por las casas se hace evidente al visitar su página web, donde todo remite a la cotidianidad de la lar. ¿Y qué se supone que es exactamente una casa? Andrea nos invita a pensar sobre el hábitat, sobre una existencia que, nos guste o no, debemos compartir en un espacio, medio natural medio construido, medio seguro medio derrumbable, medio sólido medio conceptual, medio real medio imaginado. Casas con árboles dentro. Casas sin árboles fuera. Casas a pesar de todo.

Sabine Timm (Düsseldorf)

Sabine cuenta cuentos de niñas-princesa que se esconden debajo de pilas de muebles, y hacen de ellas su infranqueable castillo.
¿Qué pasaría si recogiera muebles bonitos en la calle el día de desecho y me acurrucara debajo de ellos? ¿Cómo sería ese maravilloso castillo construido a pedazos?
No son casas en sentido estricto esta vez, de acuerdo, pero estoy segura que miente quien percibe estos fardos de madera en miniatura como un reducto seguro. Niños somos todos, y la protección de este castillo de artilugios es más necesaria que nunca.

Sabine Timm, "Collection of piles" (2011)

Sabine Timm, “Collection of piles” (2011)

Ana Sofía Gonçalves (Lisboa, 1979)

Construir artesanalmente sueños verdaderos ha sido, de siempre, la utopía vanguardista de la humanidad. Si vamos más allá de los límites arquitectónicos, si concebimos engranajes, mecanismos, árboles, aceras, inodoros, baldosas, cortinas estampadas de PVC y todo lo demás, una casa es una casa. No necesitamos paredes, tan solo un sitio donde echar raíces. Y esto, justamente, es lo que Ana Sofía busca mostrar con sus artilugios, un rinconcito poético hecho a base de cuentos y para uno mismo, una forma contemporánea y alienígena de reentender la lar.

Ana Sofía Gonçalves, "Casa com jardim" (2008)

Ana Sofía Gonçalves, “Casa com jardim” (2008)

Joâo Mouro (Faro, 1985)

La obra de Joâo Mouro no dista mucho de la de su compatriota Ana Sofía.
La reflexión sobre la complexa condición del consumidor urbano reluce en la madera barnizada de las pequeñas esculturas móviles de Mouro, unas piezas que navegan entre lo estético, lo funcional y lo reflexivo y que, asumiendo la responsabilidad de replantear el imaginario arquitectónico heredado, preguntan sobre la desestructurada casa imposible – ese espacio cálido descendiente de la utópica matriz -, esa casa que, sin estructuras, contiene la esencia de la lar.

Joâo Mouro, "Ricas Vidas" (2010)

Joâo Mouro, “Ricas Vidas” (2010)

Laurent Chehere, "Flying Houses" (2012)

Laurent Chehere, “Flying Houses” (2012)

Laurent Chehere (París, 1972)

Fotógrafo y viajero insaciable, Laurent Chehere abandonó la publicidad para entregarse al medio de la fotografía. En “Flying Houses”, una serie de casas suspendidas en el aire inspiradasen el mediometraje “The red balloon” (1956), combina su interés por la arquitectua y por la imagen conceptual.
La serie digital nos invita a descubrir la belleza escondida de las casas anónimas de los distritos 19 y 20 de París, unas casas entre lo real y lo imaginario que nos invitan a viajar con ellas, como lo hizo Dorothy.

Texto original en el blog ‘Historias de Arte’.

2 Respuestas a “Arte emergente y casitas en miniatura

  1. Hola, buenos dias, me ha encantdo el artículo, la relación del hogar con el entorno, la fragilidad de la importancia de las pequeñas cosas.
    El árbol-brócoli, efímero, la casa como objeto de lujo. Un objeto de lujo que se equipara a la absurda idea, de la felicidad….
    Cuanto nos queda por asimilar, que una propiedad no lo es todo (aunque para q negarlo, ayuda un montón!!!!!).
    Grácias

    • Muchas gracias Tatiana,
      La verdad es que la reflexión en torno la casa parece ser uno de los grandes temas de este inicio de siglo. Y los artistas están aprovechándolo para abordarlo, con todas sus acepciones.
      Celebro que te haya resultado interesante el post 🙂

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