Fotografía para después del diluvio

Fotografía de Marina Abramović de la serie The kitchen.2009 © Marina Abramović. Cortesía de The Marina Abramović Archives y Sean Kelly Gallery, New York

Fotografía de Marina Abramović de la serie The kitchen.
2009 © Marina Abramović. Cortesía de The Marina Abramović Archives y Sean Kelly Gallery, New York

Redacción / Ars Operandi

Tan pronto como la idea de diluvio se hubo serenado, una liebre se detuvo entre las esparcetas y las campanillas móviles y dijo su plegaria al arco iris a través de la tela de araña…”. Con estos versos del poema de Rimbaud se presenta la XIII Bienal de Fotografía de Córdoba que tendrá lugar entre el 6 de marzo y el 5 de mayo próximos. Marina Abramović, Robert Mapplethorpe, Jesper Just y Pierre Molinier protagonizan Después del diluvio, una propuesta comisarial de Óscar Fernández que aborda, mediante la celebración de cuatro exposiciones y un foro de expertos, una reflexión sobre  los planteamientos de la cultura visual contemporánea en un momento de crisis generalizada. Una crisis que, subraya, no sólo es económica y que afecta también a determinados parámetros de la creación artística. Para Óscar Fernández el estadio actual de la fotografía como mero registro documental ha sido sobrepasado y corresponde ahora repensar “cuál puede ser el estatuto de la imagen o de la producción artística en el periodo posterior al que pudo ser la eclosión del mercado del arte, la fase más expansiva de la creación artística”

Fotografía de Pierre Molinier. Cortesía Jean-Luc Mercié, París.

Fotografía de Pierre Molinier. Cortesía Jean-Luc Mercié, París.

Después del diluvio parte, para su autor, del agotamiento del “paradigma del arte como concepto que ha dominado la escena artística desde finales de los años 90 del siglo pasado”. Una hegemonía que deriva ya “en cierto hastío” y que está siendo reemplazada en nuestros días por “una nueva oleada de surrealismo y fantasía”. Muestras de ese “retorno de lo imaginario” resultan para Óscar Fernández los últimos films de Mallick o Von Trier. Frente a un modelo de creación “obsesionado por el presente y lo actual” y “más interesado en comunicar que en transmitir”, esta nueva tendencia se ocupa de situaciones que carecen de especificidad en el tiempo y de localización concreta. El afán documental que caracterizaba el periodo anterior está siendo sustituido por “un universo irreal que aspira a enfatizar el carácter emocional de la experiencia estética y que busca, sobre todo, nuevas sensaciones”. El momento actual de crisis económica y social reclama para Óscar Fernández una vuelta a lo esencial, “un retorno al orden que está desempolvando viejos conceptos, como lo fascinante o lo bello, que si bien nunca nos abandonaron, cobran ahora una sorprendente y ansiada vigencia”. Volver a lo sensible se ha convertido para el comisario de la XIII Bienal en “una forma revolucionaria de creación después del diluvio que, en forma de crisis global, ha venido a arrasarnos”. Un retorno a lo emocional que no ha de significar un sentimiento de nostalgia, “no es una postura de vuelta atrás”, enfatiza. “Ninguno de los conceptos que estamos barajando tiene la intención de reponer una tradición o retrotraer su significado a otras épocas históricas.” Ahora, después del diluvio, es una buena oportunidad para volver a hablar de ciertos temas que “no han estado socavados pero que tampoco han estado de moda”.

Fotografía de Pierre Molinier. Cortesía Jean-Luc Mercié, París.

Fotografía de Pierre Molinier. Cortesía Jean-Luc Mercié, París.

Partiendo de la complejidad de la situación actual y de la  no posibilidad de una lectura unívoca y unitaria, Fernández ha realizado una selección de autores que “no funciona como exposición colectiva sino como la suma de cuatro exposiciones individuales”. En este sentido indica que el criterio utilizado no es sincrónico y que entre las fechas de las obras median en algunos casos más de cuarenta años. De esta manera Después del diluvio arranca a finales de los sesenta con las fotografías y collages de un artista maldito, Pierre Molinier. Un iconoclasta capaz de escandalizar a los propios surrealistas, que para Óscar Fernández constituye “una de las expresiones más fascinantes que ha dado el arte del siglo XX”. Pierre Molinier, añade, “precursor del Body Art, se reinventa una y mil veces a través de un transformismo narcisista, en el que usará sus fetiches femeninos favoritos como medias, zapatos de tacón, corsés, guantes, etc., para convertirse en un ser imaginario, andrógino, casi mitológico, que reúne en sí mismo la esencia de ambos géneros”. Molinier justifica su presencia en Después del diluvio por ser dueño de una poética de la transgresión “que nos parecía un tema muy necesario en estos momentos y que también estaba un poco erosionado dentro de la tradición crítica del arte contemporáneo”. La muestra, que cuenta con el comisariado de Guillermo de Osma, ofrecerá un recorrido por algunas de sus míticas imágenes, desde los primeros autorretratos hasta las composiciones más complejas y collages que realizara en los últimos años de su vida. La serie de fotografías pertenece a la colección de Jean-Luc Mercié, especialista en su obra, e incluye una selección de imágenes, inéditas en España, escogidas por el coleccionista y el galerista madrileño.

Double jack in the Pulpit, 1988. The Robert Mapplethorpe Foundation Inc.

Double jack in the Pulpit, 1988. The Robert Mapplethorpe Foundation Inc.

Después del diluvio recala posteriormente en los años ochenta cuando Robert Mapplethorpe elabora los trabajos más refinados de su carrera artística. Se trata de sus célebres desnudos, retratos y bodegones de flores que llegan a la sala Vimcorsa de la mano de la fundación que lleva el nombre del artista neoyorquino. Mapplethorpe, “el fotógrafo norteamericano más conocido después de Andy Warhol” imprimió un sello de la casa tanto a sus serie de retratos “de una sensualidad inconformista” como a sus naturalezas muertas, “plagadas de una sublime hermosura”. La obra de Mapplethorpe significa para Oscar Fernández, “un retorno a una estética clásica pero desde un punto de vista totalmente transgresor”. La belleza, afirma, ha sido otro de los temas “completamente tabú” durante mucho tiempo, “el arte se había relacionado de una manera muy incómoda con el concepto de belleza”. Mapplethorpe retoma el tema de la belleza pero lo hace con “esa fuerza del incorformismo”.  Las obras que se han seleccionado comparten el discurso de Después del diluvio al  mostrar los trabajos de Mapplethorpe después de aquella efervescencia, el Mapplethorpe de después de  la polémica.

Fotografía de Marina Abramović de la serie The Kitchen.2009 © Marina Abramović. Cortesía de The Marina Abramović Archives y Sean Kelly Gallery, New York

Fotografía de Marina Abramović de la serie The Kitchen.
2009 © Marina Abramović. Cortesía de The Marina Abramović Archives y Sean Kelly Gallery, New York

El proyecto The Kitchen de Marina Abramović fue realizado en las cocinas de la antigua Universidad Laboral de Gijón durante 2009. Consta de una serie de fotografías y de varios vídeos que documentan diversas performances realizadas con la figura de Santa Teresa de Ávila como referencia. Abramović utiliza como arranque de su trabajo uno de los textos de la santa en el que detalla sus experiencias de levitación: “Parecía que cuando intentaba resistirme una gran fuerza me levantara. Confieso que me metía de lleno un gran miedo, un gran miedo es más al principio: viendo un cuerpo que se eleva de la tierra, aunque el espíritu se detiene (con gran dulzura como sin resistencia), los sentidos no se pierden; al fin era tanto yo como poder ver que estaba siendo elevada“. Marina Abramović es, para Oscar Fernández, un claro ejemplo del retorno a una experiencia espiritual asociada al arte. Su discurso habla justamente de esa posibilidad de seguir ocupándose de cuestiones que van más allá de la materia del arte y de la percepción de los cotidiano o de lo más cercano”. En este sentido, The kitchen, plantea una reflexión sobre un trabajo tan intenso como el de Santa Teresa de Ávila retomando “ese misticismo, esa idea de lo espiritual como una categoría totalmente válida para producir arte en el siglo XXI”. La exposición, que está producida por La Fábrica, inicia en Córdoba su singladura institucional en un espacio como el de la Iglesia de la Magdalena que a buen seguro reforzará el caráctér espiritual de la propuesta de la artista serbia.

This Nameless Spectacle, videoinstalación de dos canales de Jesper Just. © Jesper Just. Cortesía de Jesper Just y Galerí Nicolai Wallner, Copenhaghe.

This Nameless Spectacle, videoinstalación de dos canales de Jesper Just. © Jesper Just. Cortesía de Jesper Just y Galerí Nicolai Wallner, Copenhaghe.

Completa la propuesta curatorial de Después del diluvio la videoinstalación de Jesper Just, This Nameless Spectacle. La obra toma su nombre del poema The Right of Way del estadounidense William Carlos Williams. En este poema, explica Óscar Fernández, se describe cómo observamos con fascinación acciones anónimas, en un espectáculo sin nombre que nos rodea a diario y en cualquier lugar. En el film, el artista sigue a sus dos protagonistas a través del famoso parque Buttes Chaumont de París. This Nameless Spectacle se presenta en dos pantallas panorámicas enfrentadas entre sí. “La acción es reflejada y dividida entre las dos pantallas, rebotando de una a la otra. Esta coreografía aspira a envolver completamente al espectador tanto con imágenes como con la propia narración, a la vez que hace que el espectador un testigo y un actor importante en la acción”. El artista danés, que representará a su país en la próxima bienal de Venecia, se ha revelado, según Oscar Fernández, como uno de los creadores visuales más interesantes. Y lo es, en su opinión porque, al igual que Abramovic, se atreve a hablar de ciertas cosas que resultaban “incómodas” como es concepto de la emoción y que en sus manos resultan fascinantes. La emoción, la emotividad, la sensibilidad dejan de ser en su obra ese concepto tan erosionado y con resonancias tan poco favorables. Y es que Jesper Just elabora un trabajo que aborda “de una manera inédita lo que podemos entender como la emoción aplicada a la producción de una obra”. Su material artístico son las sensaciones, las narraciones que ofrece no tienen un sentido discursivo lógico, “Just sólo presenta situaciones pero las presenta de tal manera y las hace vivir al espectador que consigue una densidad en el trabajo muy difícil de igualar”

Patti Smith, 1976. The Robert Mapplethorpe Foundation Inc.

Patti Smith, 1976. The Robert Mapplethorpe Foundation Inc.

En torno a la bienal cordobesa se desarrolla también un programa complementario que incluye la celebración de un foro de expertos en torno al estudio de la fotografía contemporánea. El crítico y comisario de arte Sema D’Acosta moderará una mesa redonda que abordará algunos de los conceptos de la fotografía actual. Por su parte el responsable de la bienal conducirá un debate sobre la fotografía en el mercado español. Ángel Luis Pérez Villén hará lo propio en una mesa titulada La fotografía como proyecto personal y Esther Regueira, por su parte, mostrará las perspectivas de la joven fotografía en la España de hoy. Cerrarán el ciclo sendas conferencias de Pablo Juliá, director del Centro Andaluz de Fotografía y de Sema D’Acosta, que presentará la guía de fotografía andaluza Stand By_012. Estas dos conferencias darán paso a una mesa redonda integrada por Juliá, D’Acosta y el artista Tete Álvarez sobre la situación de la fotografía andaluza en nuestros días.

his Nameless Spectacle, videoinstalación de dos canales de Jesper Just. © Jesper Just. Cortesía de Jesper Just y Galerí Nicolai Wallner, Copenhaghe.

This Nameless Spectacle, videoinstalación de dos canales de Jesper Just. © Jesper Just. Cortesía de Jesper Just y Galerí Nicolai Wallner, Copenhaghe.

Fuera de la sección oficial la bienal cuenta con la novedad  de una Sección Paralela confeccionada por primera vez a través de una convocatoria abierta de proyectos. De esta manera se podrán contemplar en diversos espacios de la ciudad como la Fundación Gala, la sala Orive o el Teatro Cómico Principal exposiciones de Fernando Bayona, José Ramón Moreno, Fernando Sendra, Joaquín Juliá, Juan García Gálvez y Raúl Aparicio además de una muestra del colectivo Afoco. La Bienal Off, con muestras fotográficas repartidas por diferentes salas privadas de la ciudad, y un proyecto titulado Mirada joven, completan el programa de la decimotercera bienal de fotografía de Córdoba.

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