La invención concreta. Colección Patricia Phelps de Cisneros.

Post vía @semiramis_glez

Fechas: 23 de enero – 16 de septiembre de 2013
Comisarios: Gabriel Pérez-Barreiro y Manuel Borja-Villel.
Organizan: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Fundación Cisneros / Colección Patricia Phelps de Cisneros.

El arte latinoamericano palpita con fuerza y desde hace tiempo en toda Europa; ahora es el Museo Reina Sofía el que convierte a la abstracción en su gran exposición. Entre las casi doscientas obras, que van desde la pintura a la instalación o la obra gráfica, se encuentran las piezas de artistas tan conocidos como Lygia Clark, Gyula Kosice, Cildo Meireles, Helio Oiticica o Lygia Pape, entre otros.
“La invención concreta” es una gran muestra con un discurso curatorial organizado en torno a cinco grandes temas que se distribuyen a lo largo de las salas de la exposición, y encaminan el recorrido del público: geometría, diálogo, ilusión, universalismo y vibración. Estos han sido los ejes en torno a los cuales se han seleccionado las obras de estos artistas, ya sea por su preferencia por la abstracción fomentando la participación del visitante (como los “Bichos” de  Lygia Clark) o generando una desubicación espacial a través de efectos ópticos (como las obras de Jesús Soto).

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La colección de Patricia Phelps de Cisneros, iniciada hace más de treinta años, tiene como base una clara preferencia por el arte abstracto latinoamericano, que se muestra en el Reina Sofía con gran amplitud cronológica abarcando de los años 30 a los 70.
Además de la propia exposición y sus cinco temas principales, el recorrido comienza con una sala a modo de índice que recoge un resumen de todo lo que se muestra en la visita, y se completa con sucesivas salas unipersonales que contienen la obra de distintos artistas que o bien no están adscritos a ninguno de estos temas centrales o bien comparten características con varios de ellos; este es el caso de  Alejandro Otero con sus característicos “colorritmos”, juego lingüístico que aúna color y ritmo; la sala de Gego (Gertrud Goldschmidt), con una fuerte poética personal o la de Willys de Castro, que hace obras a medio camino entre escultura y pintura y trata de convertir a los objetos en piezas activas en su percepción.
Las salas que forman el conjunto de la muestra, especialmente las cinco centrales, incluyen también obras de artistas europeos que influyeron en la creación de los latinoamericanos, y así es posible encontrar a Mondrian junto a Lygia Clark o a Pol Bury entre los artistas que trabajan la vibración.
invencion
Se trata en realidad de una exposición con una selección de artistas muy concreta, que reúne a un número reducido de creadores pero que muestra muchas de sus obras.
Una de las piezas más destacadas es Fio” de Cildo Meireles: un gran cubo de heno, formado a su vez por otros 48 barriles más pequeños rodeados por 100 metro de hilo de oro que culmina en una aguja de oro también. Destaca también su ubicación, ya que sitúa imponente en una pequeña sala.
La dificultad de encontrar esa aguja en este pajar nos remite a los escollos que el artista debe salvar a lo largo de su carrera, y que se convierten aquí en una oportunidad de mostrar una pieza de gran calidad estética y capaz de transmitir una fuerte sensación táctil. Materiales pobres para hablar del valor económico del arte.
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Otra de las piezas más impactantes es el “Cubo de Nylon” de Jesús Soto (que tiene varias obras en la muestra), artista cinético venezolano que juega con la percepción visual a través de vibraciones ópticas. Se busca (y se consigue) desestabilizar al espectador, perdiéndose la sensación de espacio e incorporando al cuerpo humano en la visión, obligando al que mira a moverse en torno a la obra, cambiando la percepción de la misma según se mueve.
nylon
Gego, artista venezolana, ocupa una sala dedicada unipersonalmente a su obra, cargada esta de una poética muy personal a modo de dibujo en el espacio con alambres, piezas que realiza enteramente a mano. Estas se muestran suspendidas en la sala y trasladan al que mira a una especie de bosque flotante, donde todas las obras le rodean por doquier.
gego
A mitad del recorrido una pequeña sala interactiva nos permite consultar el catálogo y otras obras de referencia, y presenta varios iPads para uso del público que incluyen una aplicación especial de la muestra que permite conocer más profundamente los trabajos y trayectorias de los artistas que forman parte de la misma. La importancia de los soportes digitales es reiterada por los comisarios, invitando a todos a entrar en la web específica de “La invención concreta” y donde uno puede crear otro recorrido curatorial con las obras de la exposición organizadas bajo un criterio personal. Esto último es un detalle a tener muy en cuenta, ya que el Museo Reina Sofía no ha destacado precisamente por apostar por estos nuevos medios como soportes añadidos a las exposiciones, y sin embargo aquí el elemento web cobra especial importancia.
El colofón final de la exposición es la gran sala vacía de objetos pero repleta de color: conocida originalmente con el nombre de “Amarillo sol”, la pieza de Héctor Fuenmayor recrea la acción original realizada en 1973 en la sala Mendoza de Caracas que consistió en cubrir todas las paredes con el color amarillo de la pintura, dejando el lugar vacío espacialmente. Una obra expuesta ahora en el Museo Reina Sofía e imposible de describir, que requiere la necesaria visita para experimentar la sensación de hallarse dentro de esta gran sala en la que el único matiz que rompe esta línea es la propia cartela explicativa.
“La invención concreta” viene además para quedarse: podrá visitarse hasta mediados de Septiembre, siendo sin duda la más longeva de las muestras del Museo Reina Sofía este año, y esto es un dato interesante si tenemos en cuenta las últimas noticias sobre grandes instituciones, que pliegan su calendario para grandes coleccionistas ante el incierto futuro de las mermadas ayudas que ya reciben. Así que no puede resultar extraño saber que la recién creada Fundación Nacional Centro de Arte Reina Sofía tenga como patrona a la propia Patricia Phelps de Cisneros.
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Esta exposición es más que necesaria para conocer todo lo que ocurre en otros lugares más allá del eurocentrismo al que la historia del arte canónica ha estado abocada tantos siglos, y con la oportunidad de tener delante piezas de extraordinaria calidad pertenecientes a esta colección privada.

Más información en el blog Semíramis en Babilonia.

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