Arte Fiera Bologna 2013: una feria “campanilista”

Arte Fiera Bologna 2013Uno de los grandes pecados de una feria de arte es el confundir cantidad con calidad. Esto le ha pasado de unos años a esta parte a la feria de arte contemporáneo más antigua de Italia, Arte Fiera. En sus últimas ediciones se había convertido en una especie de grandes almacenes de galerías italianas donde todo aquel que decía tener una galería era bienvenido. Tras un reciente cambio de dirección, este primer año Giorgio Verzotti y Claudio Spadoni, sus directores artísticos, han procurado limitar el acceso y hacer un primer filtro que deberá ser mucho mayor en próximas ediciones si Arte Fiera quiere efectivamente reconstruir su identidad. Y es que precisamente la feria desprende un aire identitario poco habitual en un evento tan propio de la globalización del mercado del arte.

Simone Cametti, Galería Il Segno (Roma). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Simone Cametti, Galería Il Segno (Roma). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Arte Fiera es una feria campanilista, es decir, una feria italiana DOC que destaca por la poca vocación internacional y que al contrario de Artissima, sirve de mapa del localismo galerístico italiano. La falta de internacionalidad de la feria es algo que sus directores deberán tratar de subsanar en años venideros, el primer paso para conseguirlo debería ser el de recuperar la confianza de aquellas galerías italianas que sí tienen visibilidad en el mercado internacional y que sin embargo prescinden de acudir a la feria. Supone un vacío especial la ausencia de las principales galerías de Milán y Turín. No están ni Franco Noero, Norma Mangione, Tucci Russo, Marconi, Massimo de Carlo, en fin, no están los nombres que sin embargo sí están en Basel, Frieze o Fiac. ¿No sería extraño que Helga de Alvear no acudiera a ARCO porque ya participa en Basel? El mercado del arte es globalizado y el nacionalismo en este sector no tiene sentido, pero aun así sorprende ver que gran parte de las galerías italianas de más prestigio prescinden de acudir y dar su apoyo a la que un día fue la principal feria de su país.

Galerie Dorothea V. D. Koelen (Mainz). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Galerie Dorothea V. D. Koelen (Mainz). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Fausto Melotti y Gilberto Zorio en la Galería Il Chiostro (Saronno). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Fausto Melotti y Gilberto Zorio en la Galería Il Chiostro (Saronno). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Por el contrario, la feria juega precisamente a la baza de la identidad italiana, algo anacrónico en los discursos que articulan el arte contemporáneo. Esta voluntad identitaria se hace claro manifiesto en la exposición celebrada en el interior de la feria bajo comisariado de Laura Cherubini y Lea Mattarella, titulada Storie Italiane y organizada con obras provenientes de las galerías participantes de la feria. Con voluntad de analizar el ADN del bel paese, la exposición explora los temas que encarnan el carácter esencial del arte italiano: las naturalezas muertas de Morandi, las arquitecturas, el artista y la modelo, pasando por la poesía de Pasolini hasta llegar al meridione, inevitablemente y aunque las comisarias declaren que han querido huir de ello, el discurso cae en el lugar común y contribuye muy poco a que la feria se posicione como un espacio de debate y de puesta en conocimiento de las principales temas que ocupan la creación contemporánea.

Galería Carlina (Torino). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Galería Carlina (Torino). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Giuseppe Stampone, Giochi per bambini, 2012, PrometeoGallery (Milano). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Giuseppe Stampone, Giochi per bambini, 2012, PrometeoGallery (Milano). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

A favor de la organización de la feria está el haber estructurado de forma clara las líneas expositivas de las galerías participantes, separando netamente a través de dos pabellones las galerías que presentan artistas del novecento hasta los años sesenta y de los sesenta hasta la actualidad, en fin, como el piso inferior y superior de Art Basel. La parte positiva de apuntar sobre la cuestión de la identidad recae en la calidad de las obras y de aquellos movimientos artísticos en los que Italia ha aportado lo mejor de sí misma a la historia del arte de la segunda mitad del siglo XX: del spazialismo de Fontana, al arte concreto de Castellani, pasando por el Arte Povera. Si una cosa cabe destacar es el enorme éxito de público de la feria, que el sábado y domingo por la tarde parecía la Ramblas durante el día de Sant Jordi, y es que ir de feria se ha convertido en una de las actividades más trendy del momento.

Gianni Asdrubali y Carla Accardi en el stand de Galería Santo Ficara (Firenze). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Gianni Asdrubali y Carla Accardi en el stand de Galería Santo Ficara (Firenze). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Fabrizio Dusi en Galería Flora Bigai (Pietrasanta). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Fabrizio Dusi en Galería Flora Bigai (Pietrasanta). Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Arte Fiera Bologna es un buen sitio donde admirar arte italiano pero también donde cuestionarse los modelos de gestión del sistema del arte contemporáneo. Me planteo tras volver de este viaje por Bologna si el modelo Slow Food fundado por Carlo Petrini que tanto beneficio ha aportado a la cultura gastronómica de Italia es extrapolable al arte contemporáneo. ¿Es posible defender el producto local y por lo tanto incrementar la variedad y la oferta (cultural) del terriorio sin por ello cerrarse a los beneficios de la globalización, es decir, sin caer en el provincialismo? Tal vez uno de los retos a los que el arte debe enfrentarse -particularmente el de los países que no están en el corazón neurálgico del circuito internacional- sea saber conciliar localismo y globalización, sostenibilidad y mercado. ¿Cómo? No lo sé, echémosle un ojo a la web de Slow Food por si ofrece alguna idea…

Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Arte Fiera Bologna, 2013. Foto: Camilayelarte

Arte Fiera te gustará si… Eres de los que no hace distinción entre cultura visual y cultura gastronómica, y valoras un Achrome de Manzoni tanto como un plato de tortellini fatti in casa.

Arte Fiera no te gustará si… Te van las expos de tesis y te las quieres dar de Indie.

Podéis visitar la feria a través de nuestro álbum de fotos en Flickr.

Texto original en el blog: “Camila y el Arte

3 Respuestas a “Arte Fiera Bologna 2013: una feria “campanilista”

  1. Hola Anna:
    Sí, todo eso de la feria curada y el curador y demás me suena (de hecho toda esa teoría de la ‘feria curada’ y el ‘curador de feria’, presentaciones más inteligentes por parte de los galeristas et al ya la he dejado atrás, me retracto), pero al final me he dado cuenta y, confieso mea culpa, que es solo una manera de disfrazar el mero hecho de que una feria es un evento de compra y venta de arte. Como una feria de coches, pero un poco más sofisticada.
    De hecho, los museos, las bienales y las universidades están involucradas en la formación de valor, como diría Marx, y los profesores creando estudiantes que formaran parte del mercado del arte. Sin embargo, a decir de Vicente Todolí y Manolo Borja-Villel, ellos no tienen nada que ver con el arte; el primero trabaja para un banco y el segundo invierte una cantidad ingente en la adquisición de obra, pero eso no es mercado… En fin, algún día saldremos de esa duda y se llamarán las cosas por su nombre.

    En cuanto a ArtFiera siempre ha sido la feria más rancia de Italia, pero la que más vendía con diferencia; Artissima, la más trendy, pero apenas ventas.

    Hoy todo eso se llama en palabras muy acertadas de Toke Lykkeberg ‘post-comercial’ -> (véase su ensayo en ARTPULSE titulado “Post-Commercial: Beyond Fake Oppositions”
    http://artpulsemagazine.com/post-commercial ) dado que las cualidades intrínsecas en el arte han pasado a ser totalmente extrínsecas.
    Un saludo y espero que ARCO preparen buenos mojitos…
    Paco

  2. Hola Camila:
    Interesante análisis. Gracias.
    ArteFiera siempre ha sido una feria que ha vendido y mucho, es decir, la que más en Italia, y ahora menos, como todas. Lo que jamás ocurrió con Artissima: mucho internacionalismo, pero ventas poquísimas. Pero Artissima lo disfrazaba con toda una serie de acontecimientos culturales que, de facto, la convertían en una suerte de bienal, ejemplo de la ‘bienalización’ de las ferias al que asistimos desde finales de los 90. El típico caso de una feria-que-no-quiere-ser-una-feria.
    El error de base es que una feria es una feria y nos olvidamos de este elemento tan obvio: se va a vender, y, sobre todo a socializar, hacer contactos y a pasárselo bien. Y, si me apuras, y se me permite la licencia: ¡a tomar mojitos en la Sala VIP!
    Muchas veces los críticos y curadores se ponen a hacer sesudos análisis, de lo más divertido, que no tienen razón de ser: es una feria, lo que importa son las ventas y presentar la obra de artistas, especialmente jóvenes, al público. Y por eso son importantes: porque promocionan arte que muchas veces no tiene aún cabida en los museos.
    ¡Deberíamos dejar ya de pretender que una feria nos va a aportar ese profundo conocimiento acerca del arte contemporáneo y mostrarnos qué es relevante o bueno, como si fuera una bienal o una exposición en un museo!
    En cuanto a ARCO, pues también sufre de ese gigantismo: demasiadas galerías aún hoy para una feria que apenas tiene coleccionismo y que solo se basó en un espejismo: el dinero público.
    Y lo peor de todo es que ARCO sigue gastando el dinero público de todos los españoles…
    Un saludo y gracias por tu amplia crónica de ArteFiera.
    Paco

    • Hola Paco,
      Gracias por tu comentario. El hecho de que una feria sea un evento propio del mercado del arte no significa que no sea un momento de valoración del trabajo que desarrollan las galerías. En el análisis que hecho de Arte Fiera no he criticado su falta de “bienalización” sino el nivel medio de las galerías que acuden a ella. El mercado también puede ser cultura y para que una feria de arte sea de calidad su comité de selección tiene que hacer precisamente eso, seleccionar, una feria es buena cuando la calidad media de sus participantes es alta. Arte Fiera ha sufrido de exceso en los últimos años y de localismo, algo que no percibí en Artissima, a la que no puedo valorar en número de ventas pero sí en la calidad de las galerías participantes.
      Considero que los roles en el sistema del arte son tan permeables que las ferias también han asumido funciones que van más allá de la mera venta, de ahí que haya secciones comisariadas o proyectos curatoriales dentro del programa de una feria que no entran en contradicción con el hecho de que las galerías vendan arte, tipo el proyecto On the Spot que comisariaste el año pasado para Arte Fiera. Por otro lado no creo que una Bienal esté exenta de intereses económicos, es más, el mercado es parte tan integral del sistema que está presente en casi todos los ámbitos. Y en lo que se refiere a socializar y tomar mojitos, es tan universal que se da en todo sarao artístico que se precie, ya sea en ferias, bienales o documentas.

      Muchas gracias por compartir tu opinión, y si en algo estamos seguro de acuerdo es que Arte Fiera ofrece una ocasión única para comer como dioses!

      Un Saludo
      Anna (Camila y el Arte)

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