Oleadas creativas

Waves de Daniel Canogar en Houston

“Waves” de Daniel Canogar en el atrio de 2 Houston Center de Houston.

Texto original en “El Arte en la Edad del Silicio” Blogs – EL PAÍS de Roberta Bosco y Stefano Caldana.

El artista Daniel Canogar (Madrid, 1964) acaba de inaugurar su primera obra permanente de arte público en los Estados Unidos. Se trata de Waves, una video-instalación escultórica, de grandes dimensiones, que cuelga en el atrio de 2 Houston Center, un edifico de oficinas del centro, el downtown financiero, de Houston. La obra, que se inspira en el constante ajetreo de gente que atraviesa el atrio, consiste en una pantalla de LEDs de sinuosas formas onduladas, que si se colocara en el suelo mediría más de 30 metros.

En ella se proyectan más de un centenar de personas, que trabajan en el edificio, invitadas por Canogar a participar en una performance, caminando, corriendo, arrastrándose, persiguiéndose y realizando pequeñas acciones, que fueron grabadas en vídeo. “Hay fragmentos muy realistas y figurativos, donde las personas son reconocibles y secciones deformadas y manipuladas, que quedan mucho más abstractas. Además el atrio tiene tres niveles, por lo que la obra se puede ver desde diferentes ópticas y perspectivas”, explica Canogar, que en el montaje ha utilizado recursos digitales para crear efectos que potencian la forma escultural de la pantalla.

El artista ha conseguido con creces el objetivo del encargo: dinamizar un atrio demasiado grande y aséptico. Para ello los propietarios del edificio, la compañía financiera JP Morgan, preseleccionaron 30 creadores y finalmente eligieron Canogar, a raíz de Travesía, una vídeo escultura en la misma línea estética y conceptual, que se instaló en el edificio del Consejo Europeo en Bruselas, durante la presidencia española de la Unión Europea en 2010. Aquel fue un proyecto de gran envergadura, pero este es aún más ambicioso, empezando por la forma a sacacorchos, mucho más enrevesada y complicada que la cinta en forma de bucle, que colocó en Bruselas.

Travesía de Daniel Canogar

“Travesía” de Daniel Canogar en el edificio del Consejo Europeo en Bruselas.

“Ha sido un trabajo de ingeniería muy complejo que realicé con Diego Mellado y la colaboración de una empresa china, especializada en LEDs flexibles. Nos tardamos más de seis meses en conseguir lo que estábamos buscando, es decir unos elementos que pudieran soportar una curvatura muy pronunciada por ambos lados y que estuvieran dotados de imanes para adherirse al armazón metálico. Es un sistema que tiene un potencial enorme”, indica Canogar, que no sólo ha conseguido convertirse en uno de los raros artistas españoles con obra pública en los Estados Unidos, sino que también ha realizado una pieza que constituye un importante hito formal en el campo de la vídeo-escultura. Además de las inéditas potencialidades que ofrece la flexibilidad de las baldosas rectangulares que forman la pantalla, se utilizan LEDs japoneses, de altísima calidad, que proporcionan una imagen especialmente clara, nítida y limpia.

Crossroad de Daniel Canogar

“Crossroad” de Daniel Canogar en el Museo Borusan Contemporary de Estambul.

A pesar de que la instalación funciona desde la seis de la mañana hasta las ocho de la tarde, las imágenes proyectadas se visualizan perfectamente desde cualquier ángulo y nivel. “Son como ráfagas, brochazos de luz que van iluminando el atrio”, explica el artista.
Además de la versión de Bruselas, que se desmontó al terminar el semestre de la presidencia española, Canogar realizó un ejemplar más pequeño, de carácter permanente, para el lobby del Museo Borusan Contemporary de Estambul. La instalación, bautizada Crossroad, tiene forma circular y aprovecha las superficies reflectantes del espacio para explorar el gateo como movimiento primigenio. “Crossroad reflexiona sobre cómo nos vemos atrapados en nuestros propios bucles y las dificultades que sorteamos para avanzar en nuestro camino en la vida”, explica el artista, que como siempre ha utilizado LEDs, fabricados ad-hoc con un alto grado de torsión.

Daniel CanogarMientras la primera vez el rodaje del vídeo se llevó a cado en un hangar en las afuera de Madrid, en esta ocasión el artista quiso trabajar con personas vinculadas de un modo u otro con el edificio. Como de costumbre, les da unas indicaciones básicas mínimas y luego deja que lo extraño de la situación y la interacción personal generen, los que define, “los momentos mejores”. “Además en este caso fue muy interesante constatar cómo el hecho de participar una performance colectiva creó una serie de vínculos sorprendentes entre personas que compartían el ascensor o los pasillos desde hace años sin nunca intercambiar una palabra. Grabar el vídeo ha generado una situación de comunidad, una especie de terreno común donde para todos ha sido más fácil abrirse a los demás”, concluye Canogar, cuya obra se expone hasta el 5 de mayo  en la exposición monográfica Quadratura, que le dedica el Museo de Arte Contemporáneo Gas Natural Fenosa de A Coruña.

Texto original en “El Arte en la Edad del Silicio” Blogs – EL PAÍS de Roberta Bosco y Stefano Caldana.

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